Pekín, China, a 30 de abril de 2014.- Este miércoles se registró un ataque con bomba y arma blanca en una estación de trenes en Xinjiang, al oeste de China, con saldo fatal de tres personas muertas y 79 heridas, cuatro de ellas de gravedad. Esto ocurrió durante una visita del presidente Xi Jinping a la zona, informaron medios estatales.
Por estos hechos, Xi Jinping prometió "medidas resueltas" contra los "terroristas" detrás del ataque en Xinjiang, una región que durante años ha sido asediada por hechos de violencia que el Gobierno atribuye a milicianos islamistas y a separatistas que buscan un Estado independiente llamado Turkestán del Este.
Xinhua informó que la estación reabrió sus puertas a las 21.00 hora local (1300 GMT), unas dos horas después del ataque, bajo una fuerte presencia policial. Cuatro personas resultaron gravemente heridas, pero su condición era estable.
Además señaló que cuatro de los presuntos 10 atacantes murieron a tiros, mientras que la policía busca al resto.
No estaba claro si el presidente Xi aún se encontraba en Xinjiang al momento del ataque, al cierre de su visita de cuatro días a la región durante la que hizo hincapié en una estricta vigilancia policial para combatir al "terrorismo".
"La lucha contra la violencia y el terrorismo no permitirá ni siquiera un momento de descuido y deben tomarse medidas decisivas para eliminar de manera determinada el impulso desenfrenado de los terroristas", dijo Xi, según un reporte de Xinhua.
Exiliados y muchos grupos de derechos humanos consideran que la causa real de la turbulencia social en la región radica en las políticas duras de China, entre ellas las limitaciones a la práctica del islam y a la cultura y lenguaje del pueblo musulmán uigur, que considera que Xinjiang es su hogar.
Dilxat Raxit, portavoz del grupo de exiliados Congreso Mundial Uigur con sede en Alemania, dijo que temía que el incidente pueda llevar a una nueva ronda de represión contra los uigures de Xinjiang.
"Es extremadamente preocupante. Sin importar qué ocurra, China reprime a los uigures antes que cualquier otra cosa, lo que lleva a que muchos uigures inocentes sean encerrados", dijo Raxit por teléfono.
"Nosotros podemos ver que Xinjiang atraviesa un período de caos, y tales incidentes podrían ocurrir nuevamente en cualquier momento. Esto es una tendencia y está directamente relacionada con las políticas de Pekín", agregó.
Los disturbios en Xinjiang han provocado la muerte de más de 100 personas en el último año, lo que ha motivado una postura más dura contra los uigures, muchos de los cuales resienten los controles del Gobierno contra su cultura y religión.









